El Genio
Alguna vez anduve yo por el valle de la desolación y el despojo infinito. Vastas áreas repletas de nada. En mi caminar vacilante sin rumbo divise a lo lejos a alguien. Me acerqué o se acercó, no recuerdo aquí tampoco hay distancia ni tiempo. Lo mire atónito y el hablo primero:
- Soy un genio - exclamó, y no dijo mas.
- O sea que te puedo pedir lo que quiera - dije.
- Seguro aunque mi presencia aquí es inútil, porque nada puedo darte donde nada puede existir - Afirmó.
Lo mire, quizás un rato, o mas, o menos. ¿Cómo saberlo?. Nada podía agregar a aquella verdad. Lo estudie, hice una mueca de resignación y quede mirando hacia abajo. Así por unos minutos o quizás infinitamente.
Incorporé enérgicamente la cabeza, el abrió grandes los ojos en respuesta y aguardó.
- Se mi amigo... - me miro, dubitativamente arqueo una ceja y respondió:
- No veo porque no.... ¡Concedido! -.
En ese instante el genio y yo fuimos expulsados del valle por violar las póstumas leyes de aquel lugar: El genio al haberme dado su fraterna amistad me lo había dado todo. Ya nada me faltaría, ni a mi, ni a el tampoco.
GONO
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