Nuestro
personaje siempre fue un apasionado de su profesión.
Su amor por el periodismo lo atestiguan sus años
de niñez y juventud donde supo; cuando colaboró
con un periódico escolar, que la relación
con la búsqueda de la verdad no lo abandonaría
jamás. Amante de la radio fue pionero, junto
a su hermano en Sierra Grande, de inaugurar aquellos
momentos que nos mantendrían luego impasibles,
con la oreja atenta al transmisor; para saber de nosotros,
de nuestra realidad pueblerina. Creador de un estilo
propio, fue hacedor de un espacio único en
la localidad, el cual nos llevó a configurar
con su impronta, su afán democratizador del
medio y con su estilo musical, otro universo, un Cosmos
paralelo. Esta es la historia de un personaje entrañable
de nuestro pueblo: Hugo Pafumi.
¿Hugo
donde naciste e hiciste el colegio? ¿Qué
recuerdos tenés de esa época?
Nací
el miércoles 18 de diciembre de 1963 en la
Base Naval Puerto Belgrano perteneciente a la Armada
Argentina. La misma se encuentra en la ciudad de Punta
Alta (Pcia. Buenos Aires).
Luego del Jardín de Infantes cursé mis
estudios primarios en la Escuela N°4 “La
Rioja” luego paso a denominarse N°22. Si
me detengo a describir los recuerdos que atesoro de
aquellos años, podría llevarme un largo
rato de rememorar vivencias. Algo que seguramente
le debe pasar a todo aquel que tuvo hermosos días
de infancia.
Fue Silvia Molina, mi primera maestra de los guardapolvos
blancos, quien me arrebató para llevarme a
su clase. Bancos de madera, con el orificio destinado
para el tintero que ya no se usaba por entonces, grandes
ventanales, láminas y un enorme pizarrón
son parte de mis recuerdos de aquellas aulas. Aun
recuerdo el olor de los pisos luego del aserrín
y kerosene. Yo soy de la época de la “Sheaffer
Perfecta 303” a cartucho, el “Faber Castell”
negro, los marcadores “Sylvapen” y las
gomas “Dos Banderas” en sus opciones,
blanca o roja y azul. Nunca pasé desapercibido
en la escuela (bueno creo que en casi ningún
lado), sobresalía por mis ocurrencias que despertaban
risas, era naturalmente un hermano mayor, un líder
positivo, pero sobre todo era un buen niño.
Fue por aquellos años donde participé
de mi primera experiencia de prensa. Hacíamos
el diario escolar, unas 4 o 5 hojas oficio sujetas
con ganchos de abrochadora. En la publicación,
donde muchas veces pintábamos a mano el dibujo
de tapa, se hacía referencia a las actividades
de la escuela, una fecha patria e incluso había
juegos de entretenimiento para nuestros lectores.
Egresé de la primaria en 1976 y con escasos
años me interesaba saber qué pasaba
en el país y en el mundo. Y no era para menos,
eran tiempo de mucha convulsión política
y social. La violencia era moneda corriente. En nuestro
país sobresalían las bombas, secuestros,
enfrentamientos, operativos militares y policiales,
asesinatos, desaparecidos, exiliados... todo me llamaba
la atención.
De aquellos años recuerdo diversas personalidades
de la cultura, el deporte, el espectáculo...
como Monzón, Bobby Fischer, Ringo Bonavena,
Alfredo Alcón (El Santo de la Espada), Alberto
Pedro Cabrera (el caballero de las canchas de básquet
en Bahía Blanca), Piero, Nicolino Locche, Muhama
Alí, Sandro, Pepe Biondi, Vilas, Reutemann,
Sergio Denis, Monzón, Isabel Sarli (no era
para menos), Cacho Fontana, Los 5 Latinos, Los Chalchaleros,
Larrea, Pipo Mancera, Alma y Vida, Vivencia y muchos
más. Las series de televisión, Manixx,
El Gran Chaparral, El Zorro, Batman, Combate, Los
Campanelli, La Familia Falcone, Kung Fu... muchas.
Los libros Platero y Yo, El Principito, Tom Sawyer.
Las revistas Anteojito, Billiken, Patoruzú,
Patoruzito, Isidoro y de más grande, la MAD.
Bolitas, figuritas, payana, escondidas, mancha, gomera,
batalla campal de globos y pomo de agua, el tiki taka
y el yoyo Russell.
Recuerdo haber visto en persona al mismísimo
Juan Domingo Perón, ese hombre que era centro
de tantas cosas y aún lo sigue siendo. Tiene
que haber sido el 17 de mayo de 1974, Día de
la Armada en la Base Naval de Puerto Belgrano. Estaba
secundado por Isabel Martínez y ante cientos
de militares bien dispuestos en formación,
presidió el acto y formuló su discurso.
Poco tiempo después conocí de igual
forma a Luis Sandrini, un grande. Fue durante un acto
cívico militar en el aniversario de la ciudad.
Allí estaba don Luis en pleno palco oficial
y dueño de una sonrisa propia de un tipo estupendo
a quien lo declararían ciudadano ilustre.
En 1977 ingreso a la Escuela Nacional de Educación
Técnica N°1 “Ramón González
Fernández” también de Punta Alta,
donde me recibí de técnico en electrónica
mientras trabajaba como personal civil en la Armada
desde 1980.

¿Desde
qué edad te dedicas a la radio?
La radio fue parte de toda mi vida. Primero como un
precoz oyente, incluso de la banda de Onda Corta,
lo que más me atrapaba. Escuchar emisoras en
chino, alemán, francés, inglés...
era extraordinario aunque claro, no entendía
nada. Pero ese no era el tema, se trataba de esa magia
que sólo tiene la radio. Los aparatos de radio
que más recuerdo son el de mi abuelo Pedro.
Una inmensa caja de madera, cuatro perillas y multibanda.
También la que teníamos en casa y formaba
parte de un gran combinado Philips. Aquellos que al
abrir la tapa de madera bien lustrada, se encendían
varias lámparas. Me fascinaba, tenía
el mundo a mi alcance. Podía pasarme horas.
Con los años esa pasión me llevó
a la radioafición donde llegué a tener
mi licencia de novato LU9EQK, estamos hablando de
los comienzos de los ’80. Era el terror de los
vecinos a los que no dejaba ver la televisión
por las interferencias que provocaba mi casero transmisor
AM a válvulas. Junto con el diexismo (escuchar
emisoras de larga distancia) es una actividad apasionante.
¿Cómo
nació esa inclinación?
Si
hablamos concretamente de FM COSMOS no fue más
que el resultado de todo lo anterior. Compartimos
con mi hermano Néstor esa pasión por
la radio, así que era una fija que concretaríamos
la instalación de una emisora de radio que
permitiera expresarse a quien lo quisiera. Nosotros
mismos teníamos tanto para transmitir y aprender.
¿Que
recordás de aquellos primeros días de
radio?
El
esfuerzo, la pasión, la censura, la persecución
(había ciertos intereses en Sierra Grande que
no querían otra radio, menos con nuestro perfil)
y fundamentalmente el amor de la gente. Aquellos que
nos escuchaban, los que venían a la radio a
compartir horas y horas. Terminaban haciendo algo
en la emisora y de ahí a ser parte de la familia
“cósmica”. Éramos eso, una
familia, un grupo de personas que nos veíamos
reunidos por coincidencias de una ciudad mejor, de
un mundo mejor. Se nos fue de las manos a poco de
iniciar el proyecto. La radio nunca daba ingresos
suficientes para sostenerla y crecer. Era la materialización
de un sueño, y resultó ser compartido
por muchos.

¿El
primer proyecto de radio en Sierra nació como
FM Cosmos?
La primera transmisión de FM en Sierra Grande
la hicimos con Néstor en junio de 1987. Pero
FM Iniciativa de Norberto Freire y su esposa, logró
los recursos para comprar equipos e instalarse unos
meses antes que FM Cosmos. Pero la primera transmisión
fue nuestra, particularmente de Néstor que
ya estaba con los ensayos cuando llegué a Sierra
Grande por aquel año. Recuerdo en particular
una muy fría madrugada, donde logramos elevar
la potencia del pequeño transmisor para llegar
con su señal hasta la antena del canal provincial
de televisión, allá en la curva grande
de la Ruta 3 sobre el norte de la ciudad. Salimos
con el Torino de mi hermano para escuchar hasta dónde
se captaba. La antena de ese transmisor estaba sobre
un tacho de pintura de 20 litros en un rincón
de la casa que alquilaba mi hermano por el barrio
La Loma. Desde ahí, se terminaron los fierros
de electrónica y empezaba a desandar el camino
del periodismo. Artesanal, pero periodismo al fin.
Un detalle más, repetimos la acción
pionera también al poner en marcha la primera
señal realmente estéreo en FM en Sierra
Grande, la calidad de sonido se distinguía
y la separación de canales era perfectamente
audible.
¿Hasta
dónde crees que llegaste con tu profesión,
te considerás realizado en algún aspecto?
Soy periodista en Puerto Madryn, quizás lo
más importante sean las experiencias ganadas
a lo largo de estos años. Algo que seguramente
no podría haber obtenido en esta profesión
estando en Sierra Grande. Esa experiencia te trae
mejor enfoque sobre las cosas, agudizas los sentidos.
Me considero un actor social, el periodismo es parte
de este ser que soy. Pero mi verdadero interés
va más allá.
¿Qué te queda por hacer?
Siempre visualizo un largo camino por delante. Al
recorrerlo intento alcanzar parciales objetivos en
esa dirección que elegí en la vida.
Mucho me queda por hacer, mucho.
Algo que me gustaría mucho ver, sería
que en Sierra Grande se alcance una mejor Calidad
de Vida.

¿Qué
recuerdo te marcó más como periodista
y como ciudadano de Sierra Grande?
El conflicto HIPASAM sin dudas. El sufrimiento de
tanta gente. La mezquindad de otros menos (que aún
están en Sierra Grande). La política
como herramienta de beneficios personales o sectoriales
y no como la maravillosa herramienta de cambio social
que es. La conferencia de prensa con Menem en el aeropuerto,
poco antes que diga su vergonzoso discurso en el palco
bien dispuesto en inmediaciones a la plaza San Martín.
Allí desde donde prometería que desde
el socavón de la mina saldría la revolución
productiva y todos sabemos cómo terminó
esa historia a partir del decreto que firmara con
Herman González en enero de 1991. Podría
hacer una larga lista de personas y situaciones que
se dieron a partir de la actividad de radio Cosmos.
Pero insisto que el calor de la gente fue lo más
maravilloso en aquellos años, en tiempos del
más fuerte recrudecimiento de lucha por la
empresa pasaba de comunicador a luchador social.
Los cortes de ruta eran fuertes, pero ver a las mujeres
soportando inclemencias del tiempo, parando los camiones
en plena ruta, era extraordinario. Las presiones que
llegaban desde Viedma y Buenos Aires, con miserables
lobistas locales es uno de los recuerdos más
fuerte.
A fuerza de ser sinceros, tengo que reconocer que
el sector gremial bajó los brazos. En realidad
se encaminaron hacia un desgaste del cual no tuvieron
retorno, le fueron sacando apoyo y recursos para la
lucha. Muchos dieron la espalda a la lucha de los
mineros que en definitiva era la lucha por la única
fuente de trabajo sostén de la economía
local.
Tengo que destacar a tres personajes desde un sector
que tuvo singular relevancia en aquellos años,
la Iglesia Católica. Allí rescato a
Monseñor Miguel Esteban Hesayne, que pastor
extraordinario de su rebaño. “La voz,
de los sin voz”. Creo que la comunidad de Sierra
Grande nunca lo rescató como debería
haberlo hecho (nunca es tarde). Otro el Padre Hilario
Correas, siempre junto al Pueblo, ahí andaba
entre los piquetes repartiendo rosarios y fortaleciendo
el espíritu de tanta gente. Y finalmente el
Padre Vicente Pellegrini, a su edad se venía
desde Buenos Aires manejando una camioneta donada
cargada de medicamentos y demás cosas para
los indigentes de la zona rural.
De Hesayne rescato siempre, “A Dios Rogando
y con el Mazo Dando”. Necesitamos más
obispos como él o como Don Jaime de Nevares
en la Argentina, sin duda alguna.
En lo personal Sierra Grande me dio mucho, siempre
medí las cosas desde los sentimientos y sin
dudas lo más maravilloso en una persona es
su extensión en esta vida. Mis hijos Fabrico
que se encamina a los 14 años y Lucila a los
12. Ambos nacieron en el hospital Pablo Bianchi cuando
era el Policlínico Sierra Grande. Fue precisamente
Pablo Bianchi y su señora quienes le hicieron
el primer regalo a Fabricio al nacer. A ambos los
atendió Rómulo Pretel que hace años
vive aquí en Puerto Madryn junto a su esposa
Mariana. Sierra Grande fue mi lugar por adopción
y el “lugar en el mundo” de mis hijos.

¿Viviste
algún episodio de censura alguna vez, en Sierra
o en cualquier otro lado?
Claro, incluso cuando estábamos construyendo
la emisora, sin haber salido al aire, ya teníamos
intentos de censura. Nos llegaban citaciones de Gendarmería
semanalmente por denuncias de “locales”;
el COMFER; la Municipalidad etc. Todas promovidas
por quienes no querían que se concretara la
radio. Una vez en marcha y a partir del programa “La
Galería” (que algunos recordarán)
hasta cartas documentos recibimos por lo que decíamos.
Nunca llegaron a demandarnos, sabían que teníamos
razón y siempre nos negamos a autocensurarnos.
Lo que se decía era con fundamentos, quizás
no compartidos y quizás algunas cosas yo tampoco
comparta cómo las decía (esa cosas de
los años). Pero no dudo que recorrería
con mucho gusto el mismo camino. Por otra parte nunca
se le negó el derecho a réplica a nadie,
absolutamente a nadie. Fuese quien fuese, del color
político que fuese, de la religión que
profesara, todos tenían micrófono en
Cosmos con total y absoluta libertad. Así nació
la radio y así finalizó, en Libertad.
¿Cómo
ves al periodismo argentino y mundial? ¿La
libertad de prensa goza de plena salud?
Comenzaré por la segunda pregunta. En Argentina
existe Libertad de Prensa sin dudas y goza de buena
salud. Ahora bien, también tenemos Libertad
de Expresión, no absoluta porque los medios
defienden sus intereses y se las ingenian para que
determinados actores sean los que gocen exclusivamente
de esa libertad. Pero tenemos Libertad de Expresión
en la Argentina por más que, aquellos que dicen
lo contrario, hacen uso de esa misma libertad todos
los días diciendo que no existe esa libertad.
Una contradicción irracional.
Por mi actividad participé de diversos espacios
con colegas de otros países. Puedo asegurar
que las condiciones de trabajo de los periodistas
en Argentina, a pesar de todo, son mejores que en
otras latitudes. Podemos discutir por mejores salarios,
por las categorías profesionales, por las condiciones
en general de nuestro trabajo pero en México,
Colombia, Perú o en varios países africanos
o árabes, ser periodista es muchas veces tener
un blanco pegado en el pecho. Más si el mismo
además es dirigente sindical.
Bueno no soy un experto en materia de análisis
internacional. Pero sí existe una línea
que atraviesa a todos. Los intereses de quienes manejan
los medios de comunicación. Si uno compara
la calidad periodísticas de hace 40, 30 o 20
años a la de hoy, notará sus diferencias.
Nadie podría llegar a pensar hace años
que El País de España confundiera en
títulos de tapa a Obama (Barack) con Osama
(bin Laden), es casi un detalle para el conjunto y
resultó hasta humorístico, pero en materia
de un periodismo profesional y de orden internacional...
Existe una degradación del trabajo periodístico.
Los medios de comunicación están en
manos de empresarios que vienen sectores ajenos a
la prensa. Propietarios de constructoras, empresas
navieras, políticos y otros que invirtieron
en el mundo de la información para tener un
poder. Nada tiene que ver con elevar la calidad periodística
y llegar con un producto netamente informativo o formativo,
leal y profesional.
¿Qué
opinas de la Ley de Medios?
Que es una herramienta fantástica, necesaria
y esperada por años. Vino a cambiar el status
quo instaurado en los medios de comunicación
desde el proceso cívico militar de los ‘70.
Es una legislación de avanzada, comparable
a las mejores del mundo y está siendo motivo
de réplica legislativa en otros países.
Desde la FATPREN se participó, junto con otros
sectores, para impulsar el proyecto que llegara finalmente
verse cristalizada como la Ley 26.522.
Por esas cosas de la vida, estuve en las gradas de
la Cámara de Diputados de la Nación
la noche que fue aprobada la Ley de Servicios de Comunicación
Audiovisual. Fue un momento increíble. Piensen
que en 1988, cuando abrimos Cosmos en Sierra Grande,
ya habían pasado 5 años de democracia
y aún teníamos la vieja norma ilegítima
de la dictadura, la mal llamada Ley de Radiodifusión
(22.285). Recuerdo que, en 1990 existió una
movida muy grande para evitar el avance de un decreto
de Menem. Era censurador y a favor de grupos como
Clarín que desde siempre procuraron la hegemonía.
El decreto que creo era el 852, echaría por
tierra con más de 2.500 emisoras de FM en todo
el país. Nosotros, desde Cosmos, fuimos una
de las 16 emisoras de frecuencia modulada que presentamos,
conjuntamente con el Gobierno de Río Negro,
argumentaciones para rechazar el intento de eliminar
diversidad de voces en el espectro radioeléctrico.
Si eso hubiese prosperado, en Sierra Grande habríamos
vuelto a escuchar las emisoras de AM. Imaginen vivir
hoy sin emisoras de FM en Sierra Grande, sin noticias
locales y sin la participación de actores propios.
Eso pretendía aquel decreto.
Ahora hay que hacer cumplir la Ley de Medios Audiovisuales.
Tiene que ver, entre otras cosas, con la generación
de contenidos locales. Todas las radios y canales
de televisión tendrán que contar con
un servicio de noticias de elaboración propia.
¿Cómo
es tu conexión con Sierra Grande? ¿Venís
seguido?
Tengo amigos en Sierra Grande a quienes veo cada tanto.
Cuando viajo y paso por la ciudad entro para visitar
a alguien o simplemente recorrer las calles. Sierra
Grande nos marcó la vida a muchos.
Lamento escuchar a veces algunas cosas que ocurren
allá. Pero a fuerza de ser sincero, tampoco
me extraña. Algunos hechos de sangre, jóvenes
sin alternativas y la desesperanza en muchos, una
pena. Pero nada que no se pueda corregir, está
en manos de los propios serranos cambiar las cosas.
Tampoco quiero opinar mucho a la distancia, no quiero
que nadie se sienta molesto por eso. En lo que a mí
concierne, en todo lo que pueda dar una mano para
ese cambio, soy materia dispuesta. Basta que me inviten.

¿Conocés
www.Grandesierra.com.ar, página que tiene más
de 10 años, que opinión te merece?
Descubrí el sitio hace años a poco de
estar en Puerto Madryn. Me parece fantástico
que exista una página como Grandesierra.com
a la cual me gustaría visitar más seguido,
pero la intensidad de las cosas hoy en día
no me lo permite. De todas formas, comprendo que no
debe ser fácil mantenerla y eso es más
que valedero. Felicitaciones por el trabajo, acerca
a gente de diversas latitudes que alguna vez vivieron
en Sierra Grande y eso es fantástico.
Muchas Gracias por haber pensado que algunas de mis
respuestas podrían ser del interés de
vuestros lectores.
www.GrandeSierra.com.ar ® 2011
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