SE PRESENTÓ EL LIBRO "UN HOMBRE CANTA" DE JULIO SODERO.
Su incondicional amistad perdurará en el tiempo, por ello sus amigos quisieron estar, aún los que debieron recorrer muchos km. en la Patagonia esta tierra que amó profundamente.
En una ceremonia sencilla que contó con la presencia de mas de un centenar de personas se concretó la exposición del libro" Un Hombre Canta" cuya edición fue realizada por el reconocido escritor rionegrino Raúl Artola quien también estuvo en la ciudad junto a los hijos de Julio Cesar, Paula , Jorge y su esposa Norma.
Artola señaló que " pasaron dos meses y medio y el libro ya está acá yo me subí a esta empresa con mucho entusiasmo y tras leer mas de 300 poemas nos fuimos dando cuenta de la enorme calidad, estética del trabajo de Julio Sodero, y de su enorme compromiso con la vida y lo afectos de toda índole.

Además el editor del libro manifestó que , " comenzó a aparecer el otro condimento que es infaltable en un poeta el compromiso con su propia vida y la valentía que también está no hay nada mas que leerlo para darse cuenta de que "Julio era valiente"
En los entretelones hubo cosas muy lindas lo que reproduce en tapa es una pintura de Ricardo Carpano el gran artista plástico argentino se trata de sus primeras épocas en la década del setenta se luchó bastante por ver que ilustración iba a llevar en su tapa manifestó Raúl Artola.
Tras la concesión para la autorización de la familia se pudo continuar, con poetas compartir el mismo intensamente durante muchos días, cuando el material es bueno y la calidad es pareja cuesta mucho seleccionar, tenia que ser un libro y se logró lo que pretendía en esta primera selección de setenta poemas.
"Todos encontramos a un gran poeta y por ello el entusiasmo y los valores la llevaron a Mónica Larrañaga a escribir él prologo y yo estoy muy feliz", de haber logrado el objetivo sostuvo Artola.
Julio Sodero, nació el 25 de Julio de 1950 en Ausonia, Córdoba donde paso su infancia. A los diecisiete años dejó los estudios y se fue a trabajar a Santiago del Estero. Con 20 años aceptó una propuesta laboral en Mina Gonzalito, muy cerca de San Antonio Oeste y viaja por primera vez a la Patagonia. Tiempo después se casó, radicándose en Sierra Grande donde nacieron sus tres hijos.
Trabajó más de veinte años en la mina de Sierra Grande.
Aunque nunca quiso publicar ningún texto, la poesía lo acompañó toda su vida.
Buscando en la memoria familiar, los datos indican que Julio
Comienza a escribir entre los años 1968 y 1970, Desde entonces sus primeras poesías aparecen en un cuaderno de espiral que por supuesto estuvo siempre en caja, guardado. Solía decir que no importaba leerlas.
Pero, con mas énfasis, su pasión por las letras se incrementa desde el año 1998, momento en el que también comienza a participar de concursos literarios y encuentros, no de todos, pues a menudo recibía muchas invitaciones.
Solía decir que "poeta era aquel que nunca dejaba de asombrarse de ser en este mundo".
El 28 de Mayo del 2005 la muerte lo sorprendió en la provincia de la Pampa. Por ello en este primer aniversario, los escritores de esta ciudad Carlos Daws, Elisabet Sanza, Ada Ortiz Ochoa, Beatriz Karam, Edgardo Roldan, Luján Siguero, Raquel Osorio, Norma Diaz, Noelia Romero, Carlos Olmedo y los amigos quisieron estar junto a su familia acompañándolos en la presentación de "Un Hombre Canta".
Su hermano mencionó que "este libro debe inscribirse dentro de las creaciones más originales sobre poemas de amor por su inclaudicable belleza e innovador estilo. Julio conoció a los grandes de la poesía de amor en lengua española especialmente a Juan de la Cruz Lope de Vega y a Rubén Darío. Por eso su obra le falta el capítulo Cristifero. Tal vez por que a él lo fatal le parecía natural, después de sobrevivir tantos años en el socavón o por que le sobraba fe para entender los silencios. A él le gustaba escuchar un poema abomino medieval que yo solía recitar ...no me mueve, mi Dios para quererte el cielo que me tienes prometido... con una sonrisa consustancial.Creo que fue el inmenso continente patagónico que recorrió y el frío austral, que le dieron el verbo de una profunda melancolía y sí sé dirijió a la mujer amada y buscada y también al yugo y al martillo.
La pluma estuvo siempre cargada con tinta de esfuerzo, con sudor de labriego con casco de minero, con lámpara encendida en días de invierno tan negro y duro como roca de hierro.
Vivió intensa y apasionadamente y pasó por las vidrieras de la gran ciudad, solitario, imaginando el libro que aquí presentamos y volviendo siempre a Sierra Grande su pueblo, por que como sentenció el poeta Miguel Hernández: ... vientos del pueblo me llevan me arrastran me esparcen el corazón y me atentan la garganta por eso sigue cantando..." manifestó Víctor Hugo Sodero Nievas, su hermano.-
RAUL ARTOLA EDITÓ LOS POEMAS DE JULIO SODERO
El escritor Raúl Artola editó los poemas del libro de Julio Sodero. El mismo se presentó el domingo en el Centro de Jubilados de la localidad de Sierra Grande.
Artola manifestó que, "fue fácil relacionarse con Julio porque era un tipo sencillo y tranquilo, afectuoso, gustoso del diálogo. Me dejó varios poemas, le pedí algunos más para poder seleccionar con miras a publicar en la revista y también una copia de una carta de lector al diario cordobés que reflejó unas opiniones muy desafortunadas de Mempo Giardinelli sobre Sierra Grande y que causaron gran malestar entre la gente. Prometimos encontrarnos en diciembre de ese año en Buenos Aires, porque coincidían las fechas de nuestros viajes; el vértigo después no permitió que ese encuentro se concretara"sostuvo el editor.
"Y después el silencio. Nunca supe de su muerte en mayo pasado, hasta que este año, a principios de mayo me impactó saberlo. Tremedo impacto para mí, pues sólo suponía un silencio producto de miles de causas mucho menos trágicas. Esa misma tarde me habló de una producción poética enorme, cerca de 300 poemas, del interés suyo y de la familia de armar y publicar un libro. Enseguida le dije que nosotros, la revista El Camarote, ya estaba editando libros, tenía los dos primeros para mostrarle, "Croquis de un tatami", de mi autoría, premiado en 2002 por Madres de Plaza de Mayo, cuya reedición encaramos para lanzar la editorial pues estaba agotado. Luego salió "Migajas sobre el delantal", de Paula Fava, una joven poeta de Catriel que estaba inédita y a quien le habíamos publicado algunos textos en la revista.
Después todo fue sencillo, con mucho trabajo, por supuesto. César me envió desde Buenos Aires la totalidad de los poemas de su papá para que yo hiciera una primera selección. Aquí tuve la ayuda de mi nuera Iris Giménez, que acaba de editar su primer libro de poesía, "Lugar necesario", también con El Camarote. Ella se hizo de la primera lectura, a mi pedido, para después pasarme la posta. Mi trabajo fue arduo, pues la calidad pareja de los textos obligó a muchas lecturas comparativas; coincidimos en casi todo con Iris y surgió una primera selección.
El cuerpo general del libro, consta de 73 poemas, el prólogo se lo encargamos a Mónica Larrañaga, profesora de literatura Argentina del CURZA (Universidad Nacional del Comahue Viedma), quien a medida que fue leyendo el material se enamoró del libro, carga afectiva, emocional, que está presente en ese prólogo, más allá del profesionalismo y rigor técnico con que lo elaboró.
El diseño general, tapa y contratapa e interiores, como en todos los casos de las publicaciones de El Camarote, estuvieron a cargo de mi hijo Ignacio Artola, que es además el editor y propietario de nuestra empresa familiar. Para ese trabajo tuvo el invalorable apoyo de la Fundación Ricardo Carpani, pues la ilustración de tapa fue cedida gentil y generosamente por la viuda del artista, al enterarse del destino que tendría, más al saber que el autor del libro había sido obrero minero".

UNA ESCRITURA EN EL DESIERTO
"Un hombre escribe sobre las sombras que amenazan la existencia. Escribe para que otro hombre cante. Esgrime la palabra, frágil espada de luz, desafiando al olvido, única dimensión real de la muerte.
Escribir para no morir, o tal vez incluso hablar para no morir, es una tarea tan vieja sin duda como el habla. Entre el silencio y la palabra, en el arco perfecto que dibujan, la escritura se dispara, mucho más poderosa que ambos, fijando el rumbo, marcando la dirección exacta del sentido." Indica el prólogo escrito por Monica Larrañaga.
Ese sentido es una vida Atenta al rumor inquietante que desde el fondo mismo del lenguaje anuncia contra qué se resguarda y al mismo tiempo hacia qué se dirige, la escritura es el gesto vital del poeta, su modo particular de fijar residencia en el mundo.
En el vaivén constante de los días, con el repiquetear de fondo de una llovizna que no cesa, que atraviesa la piel hasta alcanzar los huesos, sumido por completo en la nostalgia, un hombre escribe.
El resultado es un puñado de versos que el viento recio de la Patagonia arremolina, alza en el aire para llevarlo más allá del límite ilusorio del horizonte.
Esa escritura es una carta, una botella al mar, la clave secreta en los dibujos que, sobre la arena de una playa localizada al sur de los recuerdos de la infancia, realiza el hombre, las manos encallecidas por el trabajo realizado en el corazón de la mina.
Con el hilo de plata de la voz, la palabra hilvana el testimonio del instante en que los cuerpos del amor se fusionaron hasta tocar la piel del infinito, la ternura sencilla, salvadora, que unas manos brindaron en la noche profunda del exilio, ese destello que iluminó el camino doblemente azuzado por el deseo y por la pena.
Tal como lo decía Huidobro, en el debate con y contra el tiempo, el poeta es el hombre que conoce el drama del tiempo que se juega en el espacio, y el drama del espacio que se juega en el tiempo.
Ese saber no se alcanza tan solo desde un estado intelectual sino en la fragua de la experiencia casi mística que busca fundar la relación del hombre con el universo sobre la base de su espiritualidad pero también de su materialidad.
Ese saber es el que se pone en juego en este libro de poemas, esa experiencia es la que constituye a Julio Sodero en el poeta cabal y verdadero que en estas páginas se ofrece.
La presentación oficial de "Un Hombre Canta" se efectuará en la ciudad de Viedma el día 9 de junio de 2006 a las 19 hs. en la Fundación Peter Wallas.
Silvia Panomarenko para www.GrandeSierra.com.ar ® |